El dolor dental (odontalgia) es un síntoma agudo que indica una afectación de los tejidos duros o blandos del sistema dentomaxilofacial. En Barcelona, con su clima específico (alta humedad, aire mediterráneo), la reacción del organismo a los procesos inflamatorios puede ser más acusada. El aire cálido y húmedo favorece la hinchazón de los tejidos, y los cambios bruscos de temperatura (locales con aire acondicionado y calor exterior) pueden exacerbar la hipersensibilidad dentinaria. Esta afección puede darse en todos los grupos de edad y ambos sexos, sin embargo, el pico de consultas por dolor agudo se produce en adultos de 20 a 50 años. Ignorar el síntoma conduce a la progresión de la caries, pulpitis, periodontitis apical y al riesgo de desarrollar abscesos odontogénicos.
Tipos y localización del dolor dental: cuadro clínico
La clasificación del dolor se basa en su carácter, intensidad y desencadenantes, lo que es clave para un diagnóstico preliminar. El dolor agudo paroxístico, que empeora por la noche, es característico de la pulpitis —inflamación del paquete vasculonervioso (pulpa). El dolor sordo constante, localizado en un diente concreto o difuso, puede indicar pulpitis crónica o periodontitis apical incipiente. El dolor pulsátil e intenso con localización clara, que empeora al tumbarse, suele acompañar a la periodontitis apical aguda supurativa o al absceso periapical. El dolor a la masticación (sensibilidad dentinaria) es típico de la periodontitis apical o de un traumatismo dental. El dolor breve a estímulos térmicos y químicos es signo de caries dentinaria o de hipersensibilidad dentinaria.
Etiología: causas principales y patogenia de las enfermedades
La causa primaria en el 95% de los casos es la biopelícula microbiana (placa dental), cuyo metabolismo provoca la desmineralización del esmalte y el desarrollo de caries. Sin tratamiento, el proceso carioso penetra en la dentina y luego en la cámara pulpar, causando pulpitis infecciosa. La propagación de la infección a través del foramen apical de la raíz conduce a la afectación del ligamento periodontal y del hueso alveolar — periodontitis apical. Factores de riesgo adicionales en Barcelona son: el consumo frecuente de productos ácidos (vino, cítricos), que favorece la erosión del esmalte, y la costumbre de tomar bebidas frías tras platos calientes, que provoca microfisuras.
Diagnóstico moderno: de la anamnesis a la alta tecnología
El proceso diagnóstico en las clínicas españolas sigue un protocolo estricto e incluye varias etapas. Comienza con la anamnesis y la exploración clínica visual mediante sonda y espejo dental. Una etapa obligatoria es la radiografía digital periapical (visorradiografía), que permite evaluar la profundidad de la caries, el estado de los tejidos perirradiculares y la calidad de tratamientos endodónticos previos. En casos complejos, por ejemplo ante la sospecha de un quiste o un diente retenido, se solicita una tomografía computarizada de haz cónico (CBCT), que proporciona una imagen tridimensional. Para el diagnóstico diferencial de la vitalidad pulpar se emplean pruebas de frío (cloroetilo) y la electroodontometría (EOM).
Gravedad y situaciones de urgencia
El dolor odontológico se clasifica según su gravedad para determinar la urgencia de la intervención. Grado leve: sensibilidad breve que no altera la calidad de vida. Grado moderado: dolor constante o intermitente moderado, que cede con analgésicos. Grado grave (agudo): dolor intenso e intratable, que a menudo se acompaña de edema facial (flemón), fiebre e intoxicación general. Este último estado constituye una urgencia odontogénica y requiere atención especializada inmediata para realizar la incisión y drenaje del absceso e iniciar antibioticoterapia sistémica (normalmente basada en amoxicilina con ácido clavulánico según protocolos de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios, AEMPS).
Protocolos de tratamiento: desde terapia conservadora hasta cirugía
La elección de la táctica depende del diagnóstico final. En la caries se realiza la preparación de la cavidad y restauración con composite fotopolimerizable. El tratamiento de la pulpitis requiere tratamiento endodóntico: bajo anestesia se realiza la pulpectomía (extracción de la pulpa coronal y radicular), la preparación mecánica y química de los conductos radiculares con limas de níquel-titanio e irrigación con hipoclorito sódico y EDTA, seguida de su obturación con gutapercha mediante técnica de condensación lateral. La periodontitis apical puede requerir tanto un retratamiento endodóntico como una apicectomía — resección del ápice radicular. Todos los procedimientos se realizan con el uso de dique de goma para el aislamiento del campo operatorio.
Estrategias de prevención en el contexto mediterráneo
La prevención eficaz se basa en eliminar los factores etiológicos. Es clave una correcta higiene bucodental: cepillado con pasta fluorada (1450 ppm de F) dos veces al día, uso de cepillos interdentales o seda dental, e irrigadores. Dado el clima, es importante mantener una buena hidratación, bebiendo agua en lugar de refrescos azucarados. Se recomienda incluir en la dieta alimentos ricos en calcio y fosfatos (queso, almendras, pescado), y limitar la frecuencia de ingesta de hidratos de carbono. Son obligatorios la higiene profesional con eliminación de depósitos dentales supra y subgingivales (raspado y alisado radicular) y la revisión odontológica preventiva cada 6-12 meses, lo que se ajusta plenamente a las recomendaciones de la Sociedad Española de Periodoncia y Osteointegración (SEPA).